Como decía el anuncio «La vida no está hecha para contar calorías», probablemente fue lo único bueno que hicieron con ese anuncio (ya hablaremos de ello)
¿Cómo voy a ayudarte?
Herramientas necesarias para olvidarte de las dietas y mejorar tus hábitos Recetas sin complicaciones y llenas de sabor
Herramientas para aprender a organizar tu día a día Nociones básicas de nutrición
Aprenderás a leer el etiquetado de los alimentos Videos de ejercicios con/ sin material Recomendaciones de supermercado
Este es tu sitio si:
-Ya has hecho todo tipo de dietas restrictivas y ya empiezas a sospechar que no sirven de nada
-Te sientes mal cuando comes algunos alimentos porque crees que no deberías comerlos
-Necesitas dejar de vivir obsesionada con cuánto pesas, cuánto comes y quieres empezar a disfrutar la comida
-Sentirte con más energía y comenzar una rutina que te haga sentir bien con tu estilo de vida
-Mejorar tu rendimiento y organización semanal
-Disfrutar del proceso
-Aprender a cocinar recetas deliciosas, sencillas y saludables
1. Necesitas un plan
Tener un plan es imprescindible para cualquier proyecto. En él podrás detallar tu objetivo, el por qué deseas conseguir ese objetivo, los pasos que debes dar para alcanzarlo, los sentimientos y expectativas que tienes antes de comenzar el proyecto…
Querer empezar algo nuevo te llena de optimismo y ánimo en las primeras fases, pero a veces ese ánimo decae y necesitarás recordar el por qué empezaste con todo esto
Ejercicio 1:
Escribe en un sitio al que puedas acudir siempre que sea necesario (quizá sea hora de retomar los diarios), qué quieres conseguir, para qué lo quieres conseguir y qué necesitas para ello. No escatimes en detalles, escribe todo lo que se te ocurra, un ejemplo podría ser: quiero mejorar mi estilo de vida porque siento que necesito comenzar a cuidarme y me preocupa el rumbo que está tomando mi alimentación, para conseguirlo voy a…
Consejo: en lugar de escribir en negativo (voy a dejar de comer dulces), practica la escritura positiva (voy a incorporar más alimentos nutritivos)
Ejercicio 2:
Ahora, vamos a analizar cuáles son las razones que pueden interponerse entre tu objetivo y tú, por ejemplo: falta de tiempo, exceso de trabajo. Esto te va a servir para que ya tengas un panorama de todos los contratiempos que pueden ocurrir, y que puedas adelantarte a ellos. También te servirá para que no te afecten tanto cuando ocurras, ya que ya sabíamos que podían pasar…
Ejercicio 3:
Ahora, escribe las soluciones que están en tu mano para poder superar todas estas razones (ejemplo: levantarme antes para hacer ejercicio) que pueden sabotear tu plan y aquellas que no están en tu mano las escribes aparte, estas últimas son de las que, al no poder hacer nada tú, debes aceptar y dejar ir. Si no puedes hacer nada, acéptalo y continua con el resto en las que sí debes invertir tus energías (Ejemplo de cosas que no puedes cambiar: que entres a trabajar a las 8 de la mañana, eso no va a cambiar, así que o te levantas a las 6 y media o acepta que no puedes hacerlo a esa hora y búscate otra hora en el día)
Ejercicio 4:
Este ejercicio, quiero que lo guardes para leerlo dentro de un tiempo 3-6 meses, o cuando sientas que has avanzado en tu proceso. Esto te va a servir para que ese yo futuro vea cómo las cosas que nos, pero ¡cuando hoy se ven de otra forma, o no tienen tanta importancia como parecía. Valorarás tu trabajo hecho.

¿Por qué dejar las dietas restrictivas?
Las dietas restrictivas que sólo buscan adelgazar sin una educación nutricional y cuyo principal objetivo no sea el aporte de nutrientes producen dos situaciones muy negativas que nos pueden afectar muy gravemente: la restricción en sí y la culpa.
RESTRICCIÓN: Eliminar ciertos alimentos o grupos completos de ellos
CULPA: Cuando no cumples con la restricción, te sientes culpable y fracasada
Y en realidad aquí lo único que falla es la dieta, pero nos hacen creer que somos nosotros los que estamos fallando por falta de fuerza de voluntad o de disciplina. En España, el 85% de las dietas fracasan a pesar de que el 75% no está satisfecho de su peso corporal, no será que no se les ha ofrecido una forma de poder solucionar el problema que se pueda mantener en el tiempo.
La famosa cultura de dieta: ¿Qué es?
La cultura de dieta son aquellas creencias que nos han impuesto a través de principalmente los medios de comunicación y ha estado tan arraigada a nosotros que nos la hemos creído a pies puntillas, yo la primera:
Creencias: delgado= saludable
Delgado= mayor status social
La forma o el tamaño de tu cuerpo determina quién eres interés económico:
Esta cultura genera millones de dólares al año. Por lo que el interés es que siempre estés sometido a sus productos o servicios, no buscan ayudarte, si no que siempre estes enganchado a ellos de alguna manera
Opresión psicológica y corporal: si no cumples con los estándares normalizados no eres válido.
En qué sitios podemos encontrarnos con la cultura de dieta, ejemplos:
-A la hora de encontrar empleo
-Médico: algunos profesionales llegan a no valorar si puede haber otra causa de fondo, el hecho de que la persona tenga sobrepeso u obesidad proporciona el diagnóstico
-Gimnasio: en ocasiones esto provoca que la gente no haga deporte al sentir que «no encaja» en el estándar establecido
– Farmacéuticas: se aprovechan del sentimiento de necesidad de ser otro para venderte millones de productos
Cómo se manifiesta la cultura de dieta en el mundo de la nutrición:
– Te prohíbe cosas: alimentos, comportamientos, pensamientos
-Te crea ansiedad si no cumples con las normas
-Ignorando las señales de hambre y saciedad
El ciclo de las dietas restrictivas:
- Quieres perder peso, empiezas una dieta
- ¡Empiezas con muchas ganas, vas a por todas! Además, lo vas a hacer a rajatabla, cambio radical
- A los pocos días te la saltas porque no puedes soportarlo
- Te comes todo lo que no te has comido más lo que te comerías el resto de la semana por si retomas la dieta y no lo puedes catar más
- Sentimiento de culpa, ansiedad, frustración
- Quieres perder peso…
Al principio pierdes peso fácilmente y sientes que puedes lograrlo, pero conforme pasan los días tu moral comienza a decaer y tu cuerpo comienza a pedir azúcar, está en estado de hambruna y quiere conseguir reservas por si la cosa va a peor… Con cada ciclo de dieta, el sentimiento de culpabilidad y la ansiedad por «no ser capaz» de llevar a cabo tu propósito crece. Crees que no tienes fuerza de voluntad y te sientes fracasada.


